En esta página conviene ser preciso: la calidad acá se trabaja como criterio de selección y conservación, no como certificado colgado en la pared. Cuando decimos que una hoja es de origen único, hablamos de un lote con perfil de sabor y altura de cultivo identificados. Cuando decimos que un blend es de autor, hablamos de una proporción pensada entre hoja base y especias. Nada más, y nada menos.
Estas son las palabras que aparecen en cada ficha de cata y que a veces se leen distinto según quién las escriba. Las fijamos para que no haya malentendidos al elegir.
Un lote procedente de una misma zona de cultivo, sin mezcla con hojas de otras procedencias. La ficha indica perfil de sabor y altura de cultivo; no implica propiedades para la salud ni condiciones especiales de producción.
Una combinación armada por nosotros a partir de una hoja base y especias o notas complementarias. La proporción busca equilibrio entre especiado, tostado y cítrico, y queda registrada en la ficha para poder repetirla.
Un método en el que el agua cae de forma constante sobre la hoja y atraviesa un filtro reutilizable. Aplica a bombas de vidrio y a soportes similares; no es lo mismo que una infusión en tetera de hierro fundido, donde la hoja permanece sumergida.
Los dos datos que registramos en cada ficha para que una preparación sea repetible. Son orientativos: el agua, el recipiente y el gusto personal modifican el resultado, y conviene ajustarlos en la primera prueba.
Guardamos las hojas en envases que las protegen de la luz y la humedad. No detallamos materiales ni plazos porque no forman parte de lo que podemos afirmar hoy; sí podemos decir que la hoja se mantiene mejor cerrada, en un lugar fresco y lejos de olores fuertes.
No declaramos certificaciones, sellos ni análisis de laboratorio. Tampoco atribuimos propiedades medicinales a ninguna hoja ni prometemos resultados medibles. Si en algún momento sumamos datos de ese tipo, van a aparecer acá con su fuente y su alcance. Mientras tanto, lo que ofrecemos es información de origen, perfil y método, y la posibilidad de consultar antes de elegir.
La calidad, acá, es una forma de trabajar y no una etiqueta para pegar en la vitrina. Cuando llega un lote de hojas sueltas, lo primero que hacemos es probarlo en taza y anotar cómo se comporta: qué perfil aparece, con qué temperatura se abre mejor y cuánto aguanta antes de ponerse áspero. Esa observación queda registrada y es la que después vas a leer en la ficha de cata.
El mismo criterio se aplica a las mezclas especiadas y a los utensilios de filtrado por goteo. En un blend de autor miramos que la especia acompañe a la hoja base y no la tape. En una bomba de vidrio o en una tetera de hierro fundido revisamos que el armado sea simple, que las piezas encajen bien y que la limpieza no se vuelva un problema. Nada de eso se resuelve con una promesa: se resuelve mirando el detalle.
Agrupamos las hojas según perfil de sabor y altura de cultivo, porque dos tés del mismo origen pueden sentirse muy distintos en la taza. El perfil floral pide agua más suave; el tostado tolera más calor.
Cada ficha reúne temperatura y tiempo de reposo sugeridos, además del método de infusión con el que probamos esa hoja. La idea es que puedas volver a la taza que te gustó y ajustar la que quedó amarga.
Guardamos las hojas en envases que las protegen de la luz y la humedad, y te recomendamos hacer lo mismo en casa. Un frasco hermético, lejos de la ventana y de la cocina caliente, mantiene los aromas por más tiempo.
Si una hoja no está en su mejor momento o un utensilio no es el adecuado para tu rutina, lo decimos. Preferimos una recomendación honesta a una venta que después no te sirva.